La hora de la cama de tu hijo y los 6 errores que estas cometiendo

El sueño en los menores no es menos importante que la comida o bebida, esto parece muy obvio, pero en realidad muchos no permitimos que nuestros hijos tengan la cantidad de sueño necesaria para que se desarrollen correctamente.

Los siguientes consejos te ayudarán a que tu hijo se duerma, se quede dormido y establecer buenos hábitos de sueño.

No mantener un horario constante de sueño


La hora de dormir y despertar de tu hijo debe ser la misma todos los días de la semana, sin importar si es un día de escuela o no. Una hora constante para despertar establece las etapas para el resto del día y permite que la hora de dormir llegue naturalmente al momento apropiado durante la noche.

No hacer ejercicio diario


Haz que tu niño haga ejercicio como parte de su rutina diaria. Incorporar el ejercicio como un hábito diario a una edad temprana ayudará a establecer esta rutina saludable de por vida todos los días.

Ir a la cama con hambre


Asegúrate de que tu hijo no va a la cama con hambre. Dale un refrigerio ligero, como un vaso de leche, una pieza de fruta o cereal y leche. Evita darle una comida pesada en 1 o 2 horas antes de acostarse, ya que puede interferir con el sueño.

Darle productos con cafeína


Tu hijo debe evitar los productos que contienen cafeína en la tarde / noche.

No planificas minimo 1 hora de tiempo tranquilizante antes de acostarse


Antes de acostarse todas las noches, permite que tu hijo tenga al menos 1 hora de actividades relajantes pero divertidas, como escuchar música suave o leer un libro, las rutinas de higiene y el baño pueden ser útiles. Ver la televisión, tareas difíciles, o juegos de ordenador no debe ser parte de los momentos de tranquilidad.

El tiempo de tranquilad, no necesita ser todo en el dormitorio del niño, pero debe culminar allí de tal manera que los últimos 10-15 minutos sean en la habitación donde el niño va a dormir.

No prepara el entorno del dormitorio correctamente


El dormitorio de tu hijo debe estar tranquilo, cómodo y oscuro (una lámpara de noche es aceptable para los niños temerosos de la oscuridad). Para evitar el mal hábito de tener un televisor encendido para conciliar el sueño, no pongas un televisor en el dormitorio de tu hijo.

Está bien permitir objetos de seguridad, como una manta especial o un animal de peluche, para ser parte de la rutina de la hora de acostarse. Usa la recamara únicamente para el tiempo de tranquilidad y para dormir, no utilices el dormitorio para tiempos de espera o como un espacio para enviar a tu hijo en castigo.

El dormitorio tiene que estar asociado con sentimientos positivos, no los negativos. En su interacción final de la noche, dale un abrazo o un beso, al dar las buenas noches a tu hijo, apaga la luz de la habitación al salir.

La interacción final debe ser predecible, deliberada, breve y sin embargo lo suficientemente cálida y reconfortante para su hijo. Puedes ayudar a la hora de dormir, manteniendo el resto de la casa tranquila y relativamente oscura.

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